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Saca el máximo partido a tus radiadores

Si quieres optimizar el funcionamiento de tus radiadores, debes fijarte en que estén colocados en el lugar idóneo de la habitación, que tengan una limpieza y un mantenimiento correctos, y que dispongan de válvulas termostáticas para conseguir los mejores rendimientos energéticos.

En una instalación de calefacción con caldera y radiadores, tan importante es el aparato calentador como los emisores de calor. Si eres escrupuloso en el cuidado de tus radiadores, estarás favoreciendo los tres objetivos básicos que persiguen las actuaciones de las principales normativas referentes al sector de la calefacción y agua caliente sanitaria en materia de sostenibilidad y eficiencia energética. Estos objetivos son: reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera, disminución de los consumos de combustible, y aumento del confort percibido por el usuario.

En el caso de que ya dispongas de una instalación de calefacción de gas, el mantenimiento de tus radiadores es muy sencillo: sólo tendrás que limpiarlos regularmente y purgarlos una vez al año, justo antes de que comience la estación fría. 

Con una limpieza periódica de estos elementos durante todo el año, después sólo tendrás que eliminar cualquier partícula de polvo o suciedad con un pequeño plumero y un paño ligeramente humedecido. 

En el caso de que no tengas calefacción de gas y estés pensando en instalarla presta atención a las siguientes recomendaciones: coloca tus radiadores correctamente, preferiblemente bajo las ventanas, para evitar pérdidas de calor; utiliza válvulas termostáticas para sacar el máximo partido a tu calefacción; y apuesta por instalaciones a baja temperatura, con caldera de condensación, de baja temperatura o estándar de alta eficiencia energética. Con este sistema de calefacción por radiadores de agua caliente lograrás los menores consumos, las menores emisiones a la atmósfera y el mayor confort en tu vivienda. 


¿En qué consiste el purgado manual?
La purga manual de los radiadores se realiza  para extraer el aire que haya podido acumularse en el interior de los mismos durante los meses cálidos, periodo en el que la calefacción ha permanecido apagada. Debes purgar todos y cada uno de los aparatos para que la emisión de calor se realice de forma homogénea y óptima en tu hogar, y para que la instalación logre el mayor rendimiento energético. 

Tendrás que abrir la boquilla de purga (situada en la parte superior del radiador) con un destornillador o una llave apropiada, colocando un pequeño recipiente para recoger el agua que caiga una vez que haya salido todo el aire. Esta será la señal para saber que la purga ha concluido. Realiza esta operación con todos los radiadores, comenzando por los que se encuentran más próximos a la caldera. Para asegurarte de que tus radiadores se han purgado correctamente, comprueba en tu caldera el valor de la presión, que tendrá que estar a 1 bar, o ligeramente por encima. 

Válvulas termostáticas e instalación a baja temperatura
Si tus radiadores disponen de válvulas termostáticas, puedes conseguir ahorros energéticos de hasta el 15%, lo que repercutirá directamente en la factura de la luz y en el confort general de la vivienda. Podrás regular la temperatura individualmente en cada estancia, ajustándola a las necesidades específicas de la misma. 
Consulta al instalador por las modalidades de calefacción a baja temperatura, pídele que te explique con claridad las ventajas de la misma, los aumentos de rendimiento que presentan estos proyectos con respecto a los sistemas convencionales y los ahorros de consumo y económicos que contemplan comparativamente con las instalaciones que trabajan a alta temperatura.