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Cómo mantener en buen estado la caldera

Durante estos días de invierno la calefacción nos permite olvidarnos del frío inclemente del exterior y disfrutar de nuestra estancia en el hogar. Para que la caldera pueda seguir dándonos ese confort con el máximo ahorro, debe estar sujeta a un adecuado mantenimiento.

Han pasado ya muchos días desde que los generadores de calor de las viviendas volvieron a ponerse en marcha con la llegada del invierno. Con el fin de lograr un funcionamiento adecuado, y tras realizar el conveniente purgado de los radiadores (para extraer el aire del interior del circuito) a principio de temporada, ahora, con la caldera a pleno rendimiento y ante la perspectiva de que aún será necesaria un tiempo más, hay que comprobar que sigue funcionando con la mayor eficiencia. Así lograremos una mejor calefacción y una factura del gas más asequible. 

Revisión obligatoria 
Una caldera es un mecanismo que alcanza elevadas temperaturas (generalmente quemando gas) para obtener agua caliente, lo que la convierte en un objeto potencialmente peligroso si se manipula sin los conocimientos adecuados. Por ese motivo, su mantenimiento técnico debe ser realizado exclusivamente por personal cualificado para ello. Desde marzo de 2008 el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, obliga a realizar una revisión anual de las calderas. Lo habitual es tenerla contratada junto con un servicio de cobertura ante averías, bien con el fabricante, con el instalador o con la compañía suministradora de gas. En ese sentido, el servicio de gasóleo para calefacción Repsol Energy + ofrece además de garantía, servicio exprés, asesoramiento gratuito y financiación de instalaciones. Ante cualquier duda, avería o sospecha de que está produciéndose una fuga de gas, debe llamarse sin falta al Servicio de Atención de Averías (901 12 12 12). 

Mantenimiento de la caldera

Limpieza periódica
Para asegurarse de que el rendimiento es óptimo, una de las tareas que puede realizarse con periodicidad anual es examinar las pérdidas de calor, midiendo las emisiones de CO2 y CO a la atmósfera. También debe revisarse, aunque con mayor frecuencia (en función del tipo de aparato esta puede llegar a ser mensual), el estado del filtro de gasóleo —si emplea este combustible— limpiándolo o sustituyéndolo en caso de que sea necesario. El técnico también deberá limpiar y verificar los quemadores. Es quizá la principal labor de mantenimiento debido a que, a medida que se prolongue su uso, estos van acumulando suciedad, provocando que la combustión resulte menos eficiente y disminuyendo el rendimiento. No obstante, el usuario también puede echar un vistazo y comprobar el funcionamiento del quemador, gracias a la mirilla con la que suelen contar estos gasodomésticos.

Es recomendable limpiar la superficie de la carcasa con frecuencia semanal, entre otras cosas porque generalmente, la caldera suele ubicarse en la cocina, un lugar propenso a acumular suciedad con gran rapidez. Para esa labor utilizaremos un paño húmedo y jabón neutro, evitando usar productos abrasivos que puedan dañarla. Lo mismo haremos con el tubo de canalización de humo y las rejillas de salida al exterior, procurando eliminar cualquier rastro de suciedad que pueda obstruir la salida. 

Finalmente hay que señalar que, con frecuencia, los diversos calentadores cuentan con una válvula para regular la presión del agua (ésta debe ser mayor o igual a 1 bar) y un manómetro indicador. Para lograr la presión adecuada bastará con seguir las instrucciones del fabricante.